Llueve, las lágrimas resbalan por la ventana.
en la calle, la gente camina con prisa, callada…
pero puedo esperar y no cansarme de la espera.
Puedo soportar escuchar la verdad,
esa que no he dicho y ha sido tergiversada
para ser por los necios creída y escuchada.
Puedo conservar mi cabeza cuando los demás
la pierden y me echan la culpa.
Las personas no pueden dañar mi esencia.
Puedo hacer un hato con mis triunfos y mis derrotas
y arriesgarlo todo de una vez, a una sola carta…
y perder y volver a comenzar.
Puedo ser engañado por los que me rodean
y no dar la salida utilizando la mentira.
Ser odiado y no pagar con la misma moneda.
Y aunque siga lloviendo y las gotas
resbalen por mi húmeda cara,
nadie podrá doblegar mi alma.
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