Duerme el niño, duerme sin recuerdos.
Duerme en unos brazos doloridos.
Un espacio gris e inhóspito, vacío.
Duerme el niño, duerme soñando
Con aquellos días soleados y calidos,
Como las tibias manos de quien le dio aliento.
Duerme el niño, dolorido y cansado
Anhelando la leche del seno materno
Y recibe néctar como la hiel, amargo.
Duerme el niño, duerme deseando
La tranquilidad del claustro donde fue creado,
Libre de dolor, de miedo y de recelo.
Duerme el niño, pero… cuidado,
Los murmullos latentes le han despertado
Y lo devuelven a su inicial estado.
Edad actual, cuarenta y tantos.
Edad deseada: justo el momento previo
En el que su éter fue concebido.
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